La Cosa & su Ángel Guardián

Salvar un animal no cambiará el mundo…pero si cambiará el mundo de ese animal!!

Era un día normal en la casa… Sheldon ya había corrido y desayunado. Cuando de repente suena el teléfono de la casa y era mi esposo contándome una historia en donde nuestra rutina cambiaría y la vida de una perrita.

Mi esposo se fue a trabajar ese día, tenía que comprar un material eléctrico en el centro de Cancún. Cuando se bajó de la camioneta, caminando rumbo a la tienda vio una perrita iba caminando atrás de un señor, mi esposo le llamó la atención la perrita, la volteó a ver y se metió a pedir su material. En ese momento él escuchó como un coche se frena fuerte, se escucha un golpe… seguido de un sonido de un perrito quejándose. Mi esposo cerró lo ojos, al mismo tiempo pasó su mente – fue el perrito que había visto, lo atropellaron-. En ese momento salió de la tienda logrando ver al conductor del auto, recogiendo el perrito y dejándolo a lado en un bote de basura. Pancrasio le preguntó si ya estaba muerto, el conductor le respondió que Si. Por morbo, se acerca Pancrasio a ver ese perrito, cuando de repente logra ver su panza moverse. En ese momento logra conseguir un caja, mete al perrito rápidamente, llevándosela al veterinario en donde atendieron a Sheldon de el golpe de cabeza.

La acostaron en esa plancha de metal que la odiaría de por vida. La bañaron y quitaron todas las garrapatas y pulgas que tenía, estaba llena de ellas. Le revisaron sus órganos, huesos y todo. La cadera se había fracturado en dos partes. Pero la pregunta que le hicieron a Pancrasio fue: – Te la operamos, pero… ¿qué harás con ella después?-.

Entonces recibí esa llamada… Pancrasio me contó todo lo que había sucedido con esa perrita blanca tamaño pequeño. Mi contestación fue -si ya la había salvado, él ya automáticamente se comprometió a algo-. Entró a operación, unieron su cadera por medio de clavos.

Nos la entregaron. Tenia el collar que parece parabólica y la metimos en un jaulita que le compramos para que Sheldon no la molestara. También obtuvimos una mesa de plástico, que le llamábamos la mesa de operación, en donde realizábamos sus curaciones.

Después de una semana, en su herida le empezó a brotar un líquido blanco, la llevamos al veterinario. Se le había infectado, estaba llena de pus. Recuerdo perfectamente que con una jeringa Pancrasio tenía llenarla de agua oxigenada y a presión lavar por dentro, todo esto por la abertura que le habían dejado. Fue una pesadilla esos momentos de limpieza.

Ya que la herida había curado y cicatrizado, empezó a cojear de una pata. Fuimos de vuelta al veterinario. Le hicieron una radiografía y salió que los clavos estaban teniendo una reacción con los huesos de La Cosa. Estaba desintegrando los huesos. Por lo  tanto en ese momento entró a cirugía de nuevo, para quitarle los huesos. La buena suerte que esta recuperación ya no se infectó y estuvo de maravilla.

Después de dos operaciones. Esa perrita chiquita e indefensa aguantó. Es una Guerrera.

El destino nos mandó a La Cosa, el nombre es en honor a una perrita que mi esposo igual rescató en la calle y la quería mucho. Ahora La Cosa II es la consentida de Pancrasio.

Ella lo ama y lo adora. Vino a complementar a nuestra familia, en ese momento no existía hueco alguno, pero a mi Sheldon le llegó su nueva hermana que hasta ahora son inseparables y se quieren mucho. Y La Cosa se derrite al ver a su Papá. Su Ángel Guardián.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar